Grandes regalos de Dios: la fé, la esperanza y la caridad, además de los dones del Espíritu Santo. Hace un año exactamente mi chiquitina recibió el Sacramento del Bautismo. Nació a la vida espiritual, como hija de Dios, desde ese día es una nueva personita y miembro de la Iglesia.
Ahora es pequeñita, pero aún así a su tierna edad, los niños son poseedores de bienes sobrenaturales y reciben la constante actuación del Espíritu Santo. En el futuro tiene que dar testimonio de su fé y compartirla con los demás.
Dios mio, muchas gracias por esos regalos y bendiciones para mi hija. Te agradezco por sus padrinos y su madrina, que me ayudarán a guiarla en su vida espiritual.
