Buenos amigos
La tarde ya llegaba a su fin. Los rayos del sol iluminaban la ciudad de Paris, que desde lo alto del Montmartre ofrecen un paisaje inolvidable. El blanco edificio del Sacré Coeur se erigía majestuoso e imponente. Llegamos cansadas, y decidimos unirnos a un grupo de turistas y locales descansando en el graderío de la iglesia.
Sin embargo, lo más memorable de la ocasión para mí, fue un perrito. Que se nos acerco muy confiadamente. Moviendo su cola, saludándonos alegremente. Sus manchas cafés entre su cabello colocho, orejas pequeñas y ojos brillantes nos hicieron juguetear un rato con él, además de darle de comer unas galletas en pedazos. Era un perrito muy amistoso, nos siguió por todo el lugar husmeando cuanto objeto y persona encontraba. No se nos separó y nos hizo buena compañía durante un rato.
En medio del barullo, del ir y venir, y del cansancio. Fue un momento reconfortante y pacífico. Los animales, y específicamente los perros han tenido ese efecto en mí. Pareciera comunicar despreocupación del mañana, alegría por la vida y completa libertad. Esa tarde aunque lejana, me dieron un sentimiento de hogar.
Pero no es necesario ir tan lejos. Igual me han alegrado en un día de rutina, al salir de la oficina. Un grupo de ocho perros brincando y jugueteando en las fuentes, enfrente del edificio de Rectoría. Ese día fue muy caluroso. Habían todo tipo de perros, pequeños y grandes, sin pedigrí. Uno de ellos era el más alto, color blanco, dirigía al grupo y saltaba feliz dentro del agua. Otros tomaban mucha agua, se notaba que estaban sedientos. Los demás perros mojaban sus patas y brincaban entre sí, corriendo dentro de la fuente, disfrutando el agua fría. Así estuvieron durante unos quince minutos, hasta que el dueño de los perros los llamó desde lejos. Le obedecieron inmediatamente y dejaron un camino marcado con sus patitas.
Pero el perro que mas momentos brillantes ha pintado en mi vida, y a quien considere por trece años mi mejor amigo, se llamaba Goloso. Un english cocker spaniel, color blanco con manchas cafés, regordete y con pecas en la trompita.
Era un perro juguetón, cariñoso, travieso. Disfrutaba mucho que lo acariciara y lo durmiera en mi cama. Jugábamos con la pelota, se la lanzaba y corría tras ella y me la devolvía. Le enseñé algunos trucos, disfrutaba al verlo y lo admiraba por ser inteligente. Algunos días, por las tardes, cuando había buen tiempo, nos gustaba caminar y pasear por un parque cercano a mi casa. A ambos nos servia de ejercicio.
Con el paso de los años, me fui dando cuenta que iba teniendo limitaciones, los efectos naturales de la vejez. Aunque yo le proporcione buenos alimentos y muchos cuidados, su vida tenia que llegar a su fin. Lo cuide hasta el último día, que fue muy doloroso para él y muy triste para mí.
Por supuesto que llore su muerte, como se llora la de un buen amigo. Y por medio de él y todos los otros perritos que he encontrado, he aprendido a querer la vida, y gozar cada momento fugaz en ella.
Hay que amar a las mascotas porque nunca nos van a ver de mala manera, siempre nos van a mover la cola, nos van a expresar su cariño y nos van a ser fieles de por vida. Ellos vienen con un propósito, no hay que alejarlos de nuestra vida porque se puede perder la oportunidad de hacer un buen amigo. La vida de ellos es más corta que la nuestra, así que hay que aprovecharlos al máximo.
2 comentarios:
Yo tambien recuerdo a Goloso, realmente era un perrito muy cariñoso, y era casi imposible no acariciarlo al verlo, tenia una mirada muy tierna, y sabia posar para las fotos, aun tengo en mi album la foto que me tomaron con el para un cumpleaños mio.
Aunque no he tenido la oportunidad de tener mascotas propias, recuerdo con mucho cariño los perritos que han vivido cerca de mi entorno. Del primero que tengo recuerdo es de Ringo, y su hermano Tofi, y en épocas recientes el fomoso Romel, que aunque ya no lo he visto tan frecuentemente como antes, cuando he tenido oportunidad de saludarlo, todavia se emociona y me pide acariciarlo. Los perros son realmente muy buenos amigos.
Hola Ceci, bienvenida a mi blog.
Espero que un dia tengas una mascota, un perrito, es una buena compañia y encuentras un buen amigo.
Yo aun recuerdo a mi perrito y me hace falta; espero volver a tener uno.
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