Reflexionando, sobre la mentira y la gente mentirosa...
Recuerdo que leí que las relaciones entre personas sólo llegan a ser humanas, si son sinceras. Que las medias verdades, las ironías o las pequeñas o blancas mentiras infantilizan a aquellos que las practican, a la vez que se descalifican a sí mismos. Además que aparentar lo que no se es cansa al alma y no convence a los demás. La gente madura, por su misma honradez, no se presta a este juego de la mentira.
Hablar es decir la verdad, por eso resulta tan interesante escuchar lo que otro nos dice.
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